Los negros de Esmeraldas
Viernes, 4 de Junio de 2010 por Sergio

Dividir una realidad compleja y diversa en pedazos homogéneos y manejables es un gran recurso didáctico. Nos ayuda a aprehender un asunto en porciones digeribles. Así nos han enseñado todos. Cuando aprendemos historia nos hablan del Imperio Romano, los godos, la Edad Media, el Renacimiento, etc. Y cada porción nos es transmitida con unos atributos estereotipados: ropas, arte, costumbres. Los romanos usaban túnicas y, de repente todo el mundo usaba cascos con cuernos. Pero la realidad no es así: es siempre asistemática y transitoria, la homogeneidad es una ficción.
Nuestra cultura nos roba realidades que considera “de transición”, asistemáticas, para contarnos la película de manera ordenada. Víctimas predilectas son los choques culturales, en los que se generan más energía. Y eso es lo que hace tan fascinante esta pintura, “Los Negros de Esmeraldas”, en la que 3 hombres negros, Don Francisco de Arobe y sus hijos, posan en el Perú de 1598 vestidos a la europea y con adornos indios, representando ese momento en que 3 culturas se acoplan entre sí y que nadie nunca nos ha mostrado.
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